miércoles, 6 de febrero de 2008

Siempre en la vereda


Me agarraban unas broncas por las tardes! siempre el sol estaba de nuestro lado, los de enfrente desde temprano podían sacar sus sillas y acomodarse para sacar el mate y ver la gente pasar de regreso del trabajo u otras yerbas.
A mi Vieja y a mí nos encantaba adivinar esas yerbas, a ver ...me explico: sabíamos de dónde regresaban algunos, ora porque lo conocíamos , ora por sus ropas tan evidentes, léase mamelucos, pantalones azules, gorras sucias de grasa, etc, pero, la cuestión era conocer a quienes no registrábamos.
El horario siempre era la clave, dependíamos de él como referencia, era entretenido después de todo, siempre es lindo ver la gente pasar, aún me gusta, aún lo hago.
También nos deteníamos en los vecinos que semblanteábamos, sabíamos leer sus rostros quiero decir, no la pifiábamos mucho, sabíamos de caras de traste y si se habían peleado en la casa o con el novio, si no pasaban de la mano o miraban furtivamente...sí ya sé ustedes seguramente pensarán que eramos chusmas ¡no señor! eramos simples fotógrafos de la vida que pasaba ante nuestros ojos, ¡ajá tal cual!
Les digo, nos sacábamos chispas con los del frente, ahora que lo pienso éramos las únicas de este lado de la vereda que nos sentábamos por las tardes, la mayoría estaba enfrente...
A decir verdad eramos todos amigos, luego nos juntábamos como quien no quiere la cosa a compartir deduciones, claro que no las llamábamos así, bueno, ganaron: las llamábamos chismes ¡y...sí!
Los del frente... anoche mientras no podía dormir por otros cuentos que no vienen al caso me transporté al barrio a mi vieja y querida Villa Maipú y los pude a ver a todos en mi cabecita de ayer:
En la esquina estaba la vieja María Elena, siempre tan coqueta, peinada con batido y unos labios que envidiaría cualquier rosal, rojo punzó, sacaba su sillita, la matera, con una mesa pequeñita o una banqueta y apoyaba en ella sus panes o galletas o cuernitos, lo que fuera para acompañar sus dulces, junto a ella salía su marido el Tony en cueros y bigote cano, al lado de ellos justo al lado vivía su hija Lita una gorda excepcional, siempre bronceada y reluciente, cualquier ropa a la moda le pintaba como hecha a medida o por lo menos así la lucía, con sus largas uñas que también empuñaban mates dulces pero eso sí, con sacarina, (así le decíamos al edulcorante)...las chicas de la esquina, si habrán hablado las vecinas con polleras largas de ellas...a mí nunca me importó y menos me importó cuando murió mi Vieja, ellas me llamaban todas las mañanas para garantizar mi desayuno, así que el recuerdo que mantengo es el más grato...las chicas de la esquina...
otro día cuento de los otros, ahora me voy a la tapuer a ver que pasa, oigo ruidos de palas, seguro que los denfrente están arreglando la casa, a ver...

1 comentario:

Ispilatze dijo...

mestoyenamorando de tu vereda, tu vieja, tus vecinitos sentados al otro lado, tu mirar de niña, tus especulaciones y tus aciertos...
...tu villa Maipú.
¿Es una serie?
¡Es deliciosa!
enhorabuena, simplemente.

(y ese lenguaje, ese castellano vuestro, TAN dulce, TAN íntimo, TAN auténtico y personal... qué gozada de leer)